Un gallego compra un reloj de pulsera y le pregunta al vendedor: "¿Y este reloj para qué sirve si yo ya tengo uno en el móvil?"
Chistes de Lepe y de pueblos, los más tradicionales
Los chistes de Lepe son una institución del humor popular español: juegos de lógica llevados al absurdo con mucha guasa. Un clásico que ha hecho reír a varias generaciones.
Dos gallegos van al cine por quinta vez a ver la misma película. Al salir, uno le dice al otro: "Esta vez sí que he entendido cómo termina."
Un gallego entra en el supermercado y ve un cartel que dice "Abra aquí" sobre una lata. Se pasa media hora intentando abrir la puerta del supermercado con la lata.
Dos gallegos van al cine y se sientan en la última fila. Uno le pregunta al otro: "¿Por qué nos sentamos tan atrás?" Y el otro responde: "Para ver mejor a los que se sientan delante."
En el supermercado, dos gallegos ven un cartel que dice "Desnudo, 2 euros el kilo", y resulta que es la sección de fruta sin envasar; aun así se lo piensan un buen rato.
Un gallego conduce en sentido contrario por la autopista y su mujer le llama para avisarle que hay un loco conduciendo en dirección contraria. Él responde: "¿Uno? Si aquí hay cientos."
En la cocina, un gallego le pregunta a otro: "¿Me pasas la sal?" Y el otro responde: "¿Cuál sal? ¿La de la puerta o la de la cocina?"
Un gallego espera el autobús número 48 durante horas. Cuando por fin llega, resulta que era el 4 y el 8 pasando juntos, uno detrás del otro.
En el aeropuerto, un gallego ve un cartel de "No smoking" y le dice a su amigo: "Qué bien, aquí no fuma nadie que se llame Esmoking."
Un catalán entra en un bar de Barcelona y pide una caña. El camarero le dice el precio en catalán y el catalán, tranquilamente, deja sobre la barra unos céntimos de menos y sigue bebiendo como si nada.
¿Cómo duermen los catalanes? De canto, para no gastar las sábanas.
¿Qué hace un catalán si tiene frío? Se pone al lado de la chimenea. ¿Y si tiene mucho frío? La enciende.
Un catalán habla con su hijo: "Este reloj perteneció a mi bisabuelo, luego a mi abuelo, luego a mi padre, luego a mí, y ahora te lo voy a..." "¿Regalar?" "Vender."
¿Por qué los catalanes no compran frigoríficos? Porque no se creen que al cerrar la puerta se apague la luz de dentro.
Un catalán llega a la farmacia con un condón agujereado y pide que se lo remienden. Al pagar, pregunta: "¿Me puede hacer una factura? Es que es para una peña."
Dos amigos catalanes se encuentran tras años sin verse. "¿Qué es de tu vida?" "Pues aquí ando, cuidando de mi madre, que se quedó sorda y ciega." "Cuánto lo siento." "Bueno, al menos ya no me pide que le cuente qué hay en la tele."
Un catalán, trabajando duro bajo el sol, ve a un andaluz descansando en una hamaca y le reprocha que la pereza es uno de los siete pecados capitales. El andaluz, sin moverse, responde: "Pues entonces tú vas ganando seis a cero conmigo."
¿Cómo se limpian el bolsillo los catalanes cuando invitan a una ronda? Con mucho cuidado, para no gastarlo entero.
¿Por qué los de Lepe no salen del pueblo? Porque a la salida solo hay un letrero que pone «Huelva».
¿Cómo se reconoce a un lepero en un aeropuerto? Es el que está echando pienso a los aviones.
¿Por qué los de Lepe ponen tres antenas sobre la tele? Para ver Antena 3.
¿Por qué los de Lepe ponen cinco televisiones? Para ver Tele 5.
¿Por qué los de Lepe sonríen cuando hay relámpagos? Porque piensan que les hacen fotos.
¿Por qué los de Lepe ponen una tortuga encima de la televisión? Para verla a cámara lenta.
¿Por qué los de Lepe ponen la televisión en el congelador? Para congelar la imagen.
¿Por qué los de Lepe se tiran a un pozo? Porque en el fondo no son tan tontos.
¿Por qué los de Lepe abren la leche (el tetrabrik) en el mismo supermercado? Porque en el envase pone «Abrir aquí».
¿Por qué los leperos cierran los ojos cuando se echan crema? Porque pone NIVEA.
¿Por qué los de Lepe ponen aspirinas a los embutidos? Para que estén bien curados.
¿Por qué los leperos se abanican con serruchos? Porque les han dicho que el aire de la sierra es muy bueno.
¿Por qué los de Lepe entran en la cocina y se van? Porque hay un bote que pone «sal».
¿Por qué los de Lepe echan cebolla en la carretera? Porque dicen que es buena para la circulación.
¿Por qué en Lepe los semáforos están varios metros más altos de lo normal? Para que no se los salten.
¿Cómo arreglan los bollos de los coches los leperos? Soplando por el tubo de escape.
¿Cómo mandan un fax confidencial los de Lepe? Lo doblan antes de pasarlo por la máquina.
¿Por qué el único policía de Lepe lleva chándal? Porque la gente pedía un poli-deportivo.
¿Por qué los leperos usan solo la letra «T» en sus agendas? Teléfono de Antonio, teléfono de Luis…
¿Cómo hacen la leche en polvo los de Lepe? Rayando las vacas.
¿Qué hace un lepero de madrugada corriendo y gritando por el campo? Sembrando el pánico.
¿Por qué los de Lepe no toman leche fría? Porque la vaca no cabe en la nevera.
¿Para qué ponen los de Lepe la tele al revés? Para verle las bragas a la presentadora.
¿Por qué los de Lepe ponen un condón en la ventana? Para que no entre polvo.
¿Por qué los de Lepe tiran a los niños al pozo? Porque en el fondo son buenos.
¿Sabes por qué los de Lepe llevan una bañera encima de la ambulancia? Para llevar la sirena.
¿Sabes por qué los de Lepe se tiran un pedo antes de salir de casa? Para echar el pestillo.
¿Cómo se identifica a uno de Lepe en un submarino? Es el que lleva el paracaídas puesto.
¿Sabes por qué los de Lepe usan todos boina en invierno? Porque es «funda-mental».
¿Qué dice el letrero del aeropuerto de Lepe? «¡No tiren migas, que los aviones bajan solos!».
¿Por qué los de Lepe meten el periódico en la nevera? Para leer las noticias frescas.
¿Por qué los vampiros de Lepe van en tractor? Para sembrar el pánico.
¿Qué hace un lepero con un sobre de ketchup en la oreja? Está escuchando salsa.
¿Por qué los leperos siembran patatas al lado de la plaza de toros? Para que salgan patatas bravas.
¿Por qué en Lepe llevan un tigre en el coche? Porque es más fuerte que el gato para levantar el coche.
¿Por qué en Lepe no hay heroinómanos? Porque no han sido capaces de meter el caballo en la jeringuilla.
¿Por qué los de Lepe ponen una botella vacía en la nevera? Por si alguien no quiere nada.
¿Cómo tocan las campanas de la iglesia en Lepe? Moviendo la torre.
¿Cómo hacen los cubitos de hielo en Lepe? Beben agua y luego meten la cabeza en el congelador.
¿Por qué los de Lepe vigilan que las vacas no coman cristales ni cuchillas? Para que no se les corte la leche.
¿Por qué los de Lepe entierran a los muertos dejando la cara fuera? Para ahorrarse la foto.
¿Por qué los de Lepe hacen las casas redondas? Para que los perros no se meen en las esquinas.
¿Por qué los de Lepe dan vueltas al café con un cuchillo? Para hacer un café cortado.
¿Por qué las mujeres de Lepe beben agua del mar? Para ser más resaladas.
¿Sabes por qué los de Lepe ponen una pera encima de la televisión, al lado de la antena? Para tener una antena perabólica.
¿Sabes por qué los de Lepe plantan los naranjos de tres en tres? Para hacer «trinaranjus».
¿Por qué se pusieron de moda los del Lepe? Porque Jaimito se fue de vacaciones.
¿Por qué en Lepe mueren el doble de personas por asesinato? La mitad mueren asesinados y la otra mitad en la recreación de los hechos.
¿Cuál es la única flor que no se da en Lepe? La flor de la inteligencia.
— Cariño, en la cama soy un animal. — ¿Sí? ¿Cuál? — Un perezoso.
Un lepero compró un submarino y le puso cortinas: — Pa' que no lo miren los peces.
— ¿Por qué en Lepe ponen la tele en el suelo? — Pa' que no se les suba el volumen.
Un lepero llama a la pizzería: — ¿La pizza viene en porciones o entera? — En porciones. — Pues mándamela entera, que soy muy malo con los puzzles.
Un lepero se sube a un avión por primera vez: — ¿Y el cinturón? — Ahí, al lado del asiento. — No, hombre, el de seguridad.
Un lepero entra a un bar y pide un whisky con agua: — ¿Solo eso? — Sí, estoy a dieta, si no le echaría hielo también.
Un lepero en el médico: — Doctor, me duele aquí. — Eso es el dedo roto.
Un lepero llama a la farmacia: — ¿Tienen pastillas para la flojera? — Sí. — Pues tráigamelas, que me da pereza ir.
Un lepero va a comprar una tele: — ¿Tiene Smart TV? — Sí. — Pues deme una tonta, que no quiero que me espíe.
— ¿Es cierto que en Lepe son muy trabajadores? — Sí, tanto que nos tomamos un café y ya nos sentimos explotados.
Un lepero en una cita médica: — ¿Cuál es su dolencia? — La de las tres.
Un lepero con su novia en el cine: — ¿Quieres palomitas? — Vale. — ¡Pues aletea más fuerte!
Un lepero en una librería: — ¿Tienen libros de desesperación? — Sí. — Pues tráigame uno rápido, ¡que me muero de los nervios!
Un lepero a su mujer: — Cariño, ¿me notas más delgado? — No. — Pues me acabo de cortar las uñas.
— ¡Oye, en Lepe sois muy inteligentes! — Claro, pero solo cuando no nos pillan desprevenidos.
— ¿Y cómo ligáis en Lepe? — Nos acercamos y decimos «¿te acuerdas de mí?». Si dice que no, le decimos «pues nos estamos conociendo ahora mismo».
Un lepero en el gimnasio: — Entrenador, quiero abdominales. — Pues haz planchas. — ¡No, hombre, de chocolate!
Un lepero en la lotería: — Deme un boleto. — ¿Par o impar? — ¡Qué más da, si nunca me toca!
Un lepero con el médico: — Doctor, creo que tengo fiebre del sábado noche. — ¿Por qué? — ¡Porque me dan ganas de salir de fiesta!
— ¿Sabes que en Lepe nadie usa WhatsApp? — No. — Porque lo normal es quedar y hablar, hombre.
— ¿Qué tal el negocio en Lepe? — Ahí vamos. — ¿Para arriba o para abajo? — Para los lados, ¡como los cangrejos!
Un lepero en la gasolinera: — Échale 10 euros. — Pero si no da ni para arrancar. — ¡Pues empújalo un poquito!
— ¿Es verdad que en Lepe la gente es muy generosa? — Sí, sobre todo cuando hay comida gratis.
— ¿Y qué hacéis en Lepe en verano? — Sudar, como en todos lados, pero con arte.
Un lepero en la policía: — Vengo a denunciar un robo. — ¿Qué le han robado? — ¡La vergüenza en una fiesta!
Un lepero en el dentista: — Doctor, tengo una caries. — ¿Dónde? — ¡En la boca, dónde va a ser!
Un lepero compra un loro: — ¿Habla? — Sí. — Pues deme otro, que quiero sorprenderme.
Un lepero en la NASA: — ¡Quiero ir a Marte! — Es una misión de un solo viaje. — ¡Mejor, así no tengo que comprar billete de vuelta!
Un lepero en el banco: — Vengo a sacar un préstamo. — ¿Tiene aval? — ¡Para qué, si ya bastante caro es!
Un lepero en el hospital: — Doctor, tengo problemas de memoria. — ¿Desde cuándo? — ¿Desde cuándo qué?
Un lepero en la cárcel: — ¿Por qué estás aquí? — Por un malentendido: atracaron un banco y yo grité «¡a mí me da igual, métanme también!».
Un lepero en el médico: — Doctor, me duele la cabeza. — ¿Ha probado con analgésicos? — No, pero con alcohol me ha ido mejor.
Un lepero a su novia: — Mi amor, dime algo bonito. — Playa. — ¡Ay, qué romántico! — No, es que me das calor.
Un lepero en el gimnasio: — ¿Qué hago para adelgazar? — Empieza con cardio. — ¿Y si me duele el pecho? — Entonces párate. — ¿Y si no quiero parar? — Entonces deja de preguntar.
Un lepero en la policía: — Quiero denunciar un robo. — ¿Qué le han robado? — ¡Las ganas de trabajar!
Un lepero en la iglesia: — Padre, he pecado. — Hijo, Dios perdona todo. — ¿Incluso cuando cogí cambio de más en el súper? — ¡Eso es impagable!
Un lepero en una tienda de animales: — Quiero un perro que no ladre. — ¿Para qué? — Para ganar discusiones.
Un lepero en una boda: — ¿Por qué llevas gafas de sol? — Para no ver el futuro de los novios.
Un lepero en el médico: — Doctor, creo que tengo un hueso roto. — ¿Cuál? — No sé, me duele entero.
Un lepero en un restaurante: — Camarero, esta sopa está fría. — Señor, es gazpacho. — Ah, pues quémamela un poquito.
Un lepero en la estación: — ¿Este tren va a Madrid? — Sí. — ¿Y si me subo yo también?
Un lepero va al cine: — ¿Tiene entradas? — Sí. — Pues mire, ¡yo también tenía y ahora todo calvo!
— Mamá, en el cole me llaman distraído. — ¿Tú quién eres?
Un lepero se compra un reloj de sol y lo devuelve: — ¡Es que no tiene luz para la noche!
— Papá, en el cole dicen que soy muy lento. — ¿Y qué les dijiste? — Nada, todavía no he llegado a responderles.
Un lepero llama a emergencias: — ¡Mi amigo se ha tragado un lápiz! — Calma, ahora enviamos ayuda. — ¡Vale, pero tráigame otro lápiz mientras!
— ¿Qué tal la escuela en Lepe? — ¡Muy bien! Cada día aprendemos algo nuevo, ¡lástima que se nos olvida al día siguiente!
Un lepero va al cine y le dicen que es para mayores de 18: — ¡Menos mal que traje a toda mi familia para que sumemos más!
Un lepero en una tienda de caramelos: — Quiero uno de fresa. — ¿Duro o blando? — Ni idea, aún no lo he probado.
Un lepero lee un libro: — ¡Qué historia más rara, no entiendo nada! — ¿Qué libro es? — No sé, me encontré la última página y la estoy leyendo.
Un lepero en la zapatería: — Quiero unos zapatos de mi talla. — ¿Qué número calza? — Pues dos, como todo el mundo.
Un maestro lepero: — ¿Cómo se dice «lluvia» en inglés? — Rain. — ¿Y «paraguas»? — Umbrella. — ¿Y «nieve»? — Snow. — ¿Y «llovizna»? — Mmm… «chispeaing».
¿Qué hace un lepero cuando ve la tele? La saluda.
Un lepero llama a la pizzería: — ¿La pizza viene cortada? — Sí. — ¡Qué bien, así no tengo que usar tijeras!
Un maestro lepero: — ¿Cómo se dice «perro» en inglés? — Dog. — ¿Y «gato»? — Cat. — ¿Y «tigre»? — ¡Tigreish!
Un lepero ve un camión lleno de pollos y grita: — ¡Se le han salido los huevos del coche!
— Mamá, en el cole me llaman feo. — Hijo, lo importante es la belleza interior. — Pues dicen que ni por dentro…
Un lepero en un concurso: — Dígame un río. — El Amazonas. — ¿Y otro? — ¡El de mi calle cuando llueve!
Un lepero en el dentista: — ¿Duele sacarse una muela? — No, con anestesia. — ¡Ah, menos mal! Creí que tenía que sacármela yo mismo.
Un lepero compra una bici: — ¿Qué velocidad tiene? — Depende de cuánto pedalees. — Ah, yo creí que venía con turbo.
Un lepero se va a comer a un restaurante, pide pollo asado y le encanta. Llama al camarero: — ¿Cómo preparan el pollo? — No hacemos nada especial, solo les decimos que van a morir.
Un lepero va al cine y la chica de la taquilla le dice que es la quinta vez que compra su entrada. Él responde: — Es que el de la puerta me la rompe.
Un lepero revisa el buzón varias veces, enfadado: — El ordenador dice «tienes un correo»… y aquí no hay nada.
Un lepero llama al médico: — Doctor, mi mujer está a punto de dar a luz. — ¿Es su primer hijo? — No, soy su marido.
Un lepero le dice a otro: — Pásame el champú. — Pero si ya tienes uno en el baño. — Sí, pero este es para cabello seco y yo ya me lo he mojado.
Un padre y su hijo de Lepe miran al cielo: — Papá, ¿qué está más lejos, Córdoba (o Cuenca) o la Luna? — Calla, tonto… ¿tú ves Córdoba desde aquí?
En Lepe solo hay dos personas que se dedican a las mudanzas y son hermanos. Uno va con un armario enorme a hombros: — ¿No te ayuda tu hermano? — Sí, va dentro sujetando las perchas.
Dos leperos van al médico y ven un cartel: «Consulta de 4 a 7». Uno le dice al otro: — Solo somos dos, vamos a buscar otra pareja de enfermos.
Un lepero, sobre su hermano madrileño recién instalado: — Me llamo Bartolo, pero me gusta que me llamen Bartolomé. Y el lepero responde: — Pues yo me llamo Paco y me gusta que me llamen Pacomé.
— Oye, ¿a qué te dedicas? — Tengo una granja con 10.000 palomas. — ¿Mensajeras? — No, no te exagero nada.
Dos leperos vuelven de cazar patos sin haber cazado ninguno: — ¿Y eso? — Es que no conseguimos tirar el perro lo suficientemente alto.
Un lepero le dice a otro que no riegue el jardín porque llueve a cántaros: — No seas vago, hombre, aquí tienes un paraguas.
Dos leperos se encuentran en un camino: — ¿Qué llevas en la bolsa? — Pollos. — Si acierto cuántos llevas, ¿me das uno? — Si aciertas, te quedas con los dos. — Cinco.
Tres excombatientes presumen de heridas de guerra: — New York City. — London City. Y el de Lepe: — Apendi-citi.
Se inaugura un aeropuerto en Lepe. Por megafonía anuncian: «Se ruega a los ciudadanos que no echen más migas de pan a la pista… que los aviones bajan solos».
Uno de Lepe en el avión. Una azafata reparte chicles contra la presión. Al aterrizar, el lepero pregunta: — ¿Y cómo me quito ahora el chicle de las orejas?
Se muere un lepero. Durante el velatorio, un amigo se acerca al hijo y le dice: — Lo siento. — No, déjalo acostado, tal como está.
Llega un lepero a una estación de esquí en Suiza y ve un cartel con las condiciones de la nieve en varias localidades. Debajo, escribe: «Paco López: 24 cm, dura como una piedra».
Un periódico de Lepe publica: «Ayer fallecieron 4 leperos: dos en un asesinato y otros dos en la reconstrucción de los hechos».
Un lepero sale caminando del pueblo y, tras varios días, llega a Salamanca. Un pastor le deja llevarse una oveja si adivina cuántas tiene: acierta «2.558». Luego el pastor le pide adivinar de dónde es a cambio de que le devuelva la oveja: — Usted es de Lepe. — ¿Y cómo lo sabe? — De 2.558 ovejas que tengo, no te llevas justo al perro.
En el cuartel de la Guardia Civil de Lepe reciben un fax del Instituto de Sismología avisando de un movimiento sísmico inminente y pidiendo que localicen el epicentro. Quince días después contestan: «Movimiento sísmico desarticulado. Epicentro y sus secuaces encarcelados. No pudimos llamar antes porque había un terremoto de cuatro pares de narices».
Dos leperos en un avión de hélice: — Mira qué tontos, con el calor que hace aquí dentro y los ventiladores los tienen fuera…
Unos de Lepe van a una tienda a comprar unos zapatos de cocodrilo de 200 euros. Deciden ir al Nilo a cazarlos ellos mismos y, tras casi dos mil cocodrilos cazados sin éxito, dicen: — Cazamos un par más y si no tienen zapatos tampoco, lo dejamos, ¿no?
Aterrizan dos marcianos en la Tierra en casa de uno de Lepe. Llaman a la puerta: — ¿Quién es? — Venimos de Marte. — ¿De Marte de quién?
Dos de Leganés pasean por Lepe y dicen: — Vaya mierda de pueblo y vaya mierda de chistes. Un lepero responde: — ¿Y vosotros de dónde sois? — De Leganés. — Pues vaya mierda de monstruo y vaya mierda de lago.
Un lepero se compra un Mercedes y se deja las llaves dentro. Su mujer le va guiando paso a paso con un alambre y un lazo hasta que él, exasperado, le grita: — ¡Claro, tú desde dentro del coche lo ves todo muy fácil!
Un lepero se confiesa: — Padre, he tocado a mi novia por encima de la camiseta. — ¿Y por debajo no? — No, padre. — Pues es la misma penitencia, así que la próxima vez tócala por debajo.
— ¿Es cierto que en la India el hombre no conoce a su esposa hasta que se casan? — No hagas caso, eso pasa en todas partes.
— Mi mujer y yo llevamos veinte años felizmente casados. — ¿Cómo lo consiguen? — Nos vemos poco, ella trabaja de día y yo de noche.
Preguntas frecuentes
+ − ¿De dónde vienen los chistes de Lepe?
Lepe es un municipio de Huelva que, por tradición popular, se convirtió en el protagonista de este tipo de chistes de ingenio y absurdo, sin más intención que hacer reír.
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