Más chistes de lepe y pueblos
Llega un lepero a una estación de esquí en Suiza y ve un cartel con las condiciones de la nieve en varias localidades. Debajo, escribe: «Paco López: 24 cm, dura como una piedra».
Se muere un lepero. Durante el velatorio, un amigo se acerca al hijo y le dice: — Lo siento. — No, déjalo acostado, tal como está.
Uno de Lepe en el avión. Una azafata reparte chicles contra la presión. Al aterrizar, el lepero pregunta: — ¿Y cómo me quito ahora el chicle de las orejas?
Se inaugura un aeropuerto en Lepe. Por megafonía anuncian: «Se ruega a los ciudadanos que no echen más migas de pan a la pista… que los aviones bajan solos».
Dos leperos en un avión de hélice: — Mira qué tontos, con el calor que hace aquí dentro y los ventiladores los tienen fuera…
En el cuartel de la Guardia Civil de Lepe reciben un fax del Instituto de Sismología avisando de un movimiento sísmico inminente y pidiendo que localicen el epicentro. Quince días después contestan: «Movimiento sísmico desarticulado. Epicentro y sus secuaces encarcelados. No pudimos llamar antes porque había un terremoto de cuatro pares de narices».