Más chistes de locos y varios
Un mendigo se acerca a un hombre en la playa con la mano extendida: "Llevo veinticuatro horas sin comer." Y el hombre responde: "Pues ya te puedes bañar tranquilo, que no hay peligro de que te dé un corte de digestión."
Un hombre va al mercado y pide diez céntimos de queso.
Un futbolista, muy torpe, era tan malo que cuando por fin marcó un gol, el público aplaudió más al balón por haber entrado solo.
Dos aficionados discuten: "Donde se ponga una buena corrida, que se quite el fútbol." "Toma, ¡y los toros!"
Un padre le pregunta a su hijo por qué viene tan sudado. "Para ahorrarme el billete, vine corriendo detrás del autobús." Y el padre le regaña: "No seas bruto, hijo, corre detrás de un taxi, que así ahorras más."
Un hombre tan tacaño que prefería ponerse a ladrar por las noches antes que comprar un perro.